La montaña será más segura para todos si NO subimos con elementos de valor como celulares, cámaras, relojes, joyas y ipods. Nada de esto se necesita para disfrutar lo que generosamente ella nos regala. La seguridad la construimos entre todos. Estrategia de seguridad.

domingo, febrero 20, 2011

GERMÁN URIBE O "LA ALEGRÍA DE LA MONTAÑA"


Fotografía de Derly Giraldo

El pasado lunes 14 de febrero murió nuestro querido amigo de la montaña Germán Uribe. Ha sido una semana muy triste para la montaña y para los Amigos de la Montaña.

En lo personal, aunque trate de entender su muerte como un proceso natural, y aunque siempre que lo recuerde termine con una sonrisa, esa sonrisa que él con su manera de ser sembró en todos los que lo conocimos, en el fondo no dejo de extrañar su presencia y no dejo de esperar encontrármelo en alguna curva del camino.

Él seguirá estando entre nosotros, no solo con su presencia y compañía, sino también porque Germán, con la misma laboriosidad de las hormigas, y tal vez sin proponérselo, congregándonos diariamente alrededor de sus uvas y mandarinas, de sus palabras afectuosas y de sus graciosas ocurrencias, fue un gran tejedor de lo que hoy ha llegado a ser nuestra comunidad y contribuyó en gran medida a moldear eso que hoy somos los Amigos de la Montaña.

El pasado miércoles 16 de febrero, en la capilla de las Facultades Eclesiásticas de los Jesuitas, los Amigos de la Montaña ofrecimos una misa para celebrar la vida de Germán, misa que fue presidida por el padre Rodolfo Eduardo de Roux, y el pasado viernes 18 de febrero, en la capilla del Gimnasio Moderno, celebrada por el padre Francisco de Roux, se llevó a cabo la misa de su funeral.

Oprimiendo en el centro del siguiente recuadro pueden encontrar las palabras que se leyeron en las dos ocasiones honrando la memoria de Germán, acompañadas de algunas fotografías de Germán y de la montaña.

La misa que los Amigos de la Montaña ofrecimos para celebrar la vida de Germán fue muy hermosa. El padre Rodolfo Eduardo había preparado lecturas especialmente escogidas para una ocasión tan especial y sentida, lecturas que fueron hechas por varios Amigos de la Montaña a lo largo de la celebración.

Lía de Roux y Germán Hurtado alistaron dos bandejas, una con mandarinas y otra con uvas, que se colocaron en una mesa al lado del altar. Recostado contra esa mesa apoyaron el bordón que durante tantos años acompaño a Germán en su caminar diario a la montaña. Las uvas, las mandarinas y el bordón formaron después parte de las ofrendas de la celebración.

Al finalizar la ceremonia todos los caminantes nos acercamos al altar a compartir esas uvas y mandarinas alrededor de las cuales Germán siempre nos convocó, y la familia hizo entrega a los Amigos de la Montaña del bordón de Germán.

Uno de los momentos más emotivos de la misa fue cuando el padre Rodolfo Eduardo leyó el siguiente poema de su autoría:

CAMINO
Traigo un camino enredado
en el alma y en los pies.

Cuando el sol brilla, se abre.
A los pájaros y al río,
a la gracia de los niños
y al calor de la mujer.

Cuando la niebla lo aísla,
se recoge, se sumerge, se silencia.
Como un pozo, como un pez.

Conmigo viene del alba,
y conmigo llegará al atardecer.
¿Si seré yo este camino,
si yo seré este correr?

Camino que caminando
se va cuajando en mi ser,
sobre mis hombros dejando
los caminos que hice ayer;
abriendo siempre en mis ojos
otros caminos qué hacer

¡Cuántas cosas, cuántos rostros
en mi camino encontré!

A todos los llevo dentro,
porque a todos los amé.

Cuando se espesa la noche,
y todo es sombra y mudez;
solo esos pasos me dicen
que jamás me detendré.

¡Camino, camino mío,
tejido de sombra y luz!
Por fin voy viendo tu rostro...
Y advierto que no voy solo,
pues el camino eres Tú.

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