La montaña será más segura para todos si NO subimos con elementos de valor como celulares, cámaras, relojes, joyas y ipods. Nada de esto se necesita para disfrutar lo que generosamente ella nos regala. La seguridad la construimos entre todos. Estrategia de seguridad.

miércoles, octubre 28, 2009

Reunión en Vitelma


El viernes pasado se llevó a cabo la reunión que había sido convocada por el Dr. Alberto Groot, Director de Abastecimiento de la Empresa de Acueducto de Bogotá, y a la que asistimos aproximadamente 25 personas entre las que se encontraban funcionarios del Acueducto que tienen bajo su responsabilidad la Reserva Forestal de los Cerros Orientales, funcionarios de la Gobernación de Cundinamarca, asesores de las dos entidades y del Alcalde Mayor de la Ciudad, y ocho representantes de los Amigos de la Montaña.

La reunión tuvo lugar en la bellísima planta de purificación de agua de Vitelma, ubicada en la parte alta de San Cristóbal Sur.

Fue una mañana de trabajo que se inició con una visita a las instalaciones de la planta de purificación.

Después los Amigos de la Montaña hicimos una presentación contando quienes somos, qué sentimos por la montaña, qué elementos consideramos que han contribuido a la formación de la comunidad de caminantes a la que hoy sentimos pertenecer, y qué de nuestra experiencia podría ser replicable en otras comunidades para generar ese sentido de pertenencia que contribuya a cuidar y conservar los Cerros Orientales hacia el futuro.

Nuestro planteamiento fue muy bien acogido. El Dr. Groot propuso que se siguieran haciendo con frecuencia ese tipo de reuniones de trabajo conjuntas. Nancy Millán, Coordinadora de Gestión Social de la Zona 2, brindó el apoyo del Acueducto para llevar a cabo sesiones de capacitación a los Amigos de la Montaña sobre temas que nos puedan interesar. El Ing. Carlos Bello también planteo la posibilidad de llevar a cabo reuniones de trabajo para tratar temas específicos de la montaña en la zona de la Quebrada La Vieja, reuniones que en los próximos días estaremos concretando.

La mañana terminó con una presentación de los asesores del Acueducto Tomás Estévez y Adela Chacín relacionada con una muy interesante investigación que vienen desarrollando sobre los caminos que pasan por los predios de la Empresa de Acueducto, haciendo énfasis en un sendero interpretativo que desarrollaron en la zona de la Laguna de Siecha-Mitov, en cercanías de Guasca. Un apasionante tema que nos puso a soñar ya pensando en nuestra Quebrada La Vieja.

Fue una buena oportunidad para iniciar un conocimiento mutuo con las entidades y los asesores invitados, conocimiento que seguramente llevará a reflexiones y acciones que contribuyan al cuidado y conservación de la montaña y de los Cerros Orientales, y a tener una mirada diferente de estos, viéndolos no solo como una reserva natural, sino como una reserva para construir comunidad y construir ciudadanía.

Fotografías de Ela María Arias

DESDE LA QUEBRADA LA VIEJA - TERCERA PARTE

Una historia

Para entender un poco mejor el proceso que durante los últimos años los Amigos de la Montaña hemos vivido, pensamos que podría ser útil redactar una breve historia de lo ocurrido durante ese tiempo en que hemos compartido la montaña.

En nuestras conversaciones se tiene la sensación de que algo se ha tejido entre quienes caminamos la montaña y hemos construido una especial relación con ese maravilloso lugar que nos recarga de energía todas las mañanas.

Percibimos cada vez más que hay algo que nos vincula: un sentimiento común de amor por la montaña y un deseo de cuidarla y preservarla. Nos vemos a nosotros mismos cada vez más como una comunidad.

Desde afuera también empezamos a ser percibidos como una comunidad organizada. Entidades del estado, como la Empresa de Acueducto de Bogotá nos comienzan a reconocer como sus interlocutores.

Y como ha pasado lo que ha pasado?

Como podría haber tantas historias como caminantes tiene la montaña, esta solo pretende ser una de esas historias que recoge algunos elementos que han tenido importancia en la conformación de la comunidad a la que hoy muchos de nosotros sentimos pertenecer.

En 1999 no eran más de quince los caminantes que recorrían la montaña con regularidad. Se conocían muy bien entre ellos, y como forma de cuidarse, cada uno tenía una señal de diferente color que al llegar a la montaña dejaba a la entrada, en un lugar acordado, indicando que ya se encontraba dentro de la reserva, y al salir la llevaba nuevamente para su casa.

Las cosas continuaron sin mayor novedad hasta el año 2005 en que empezamos a desayunar una vez al mes en la montaña para celebrar a aquellos que habían tenido su cumpleaños en ese mes, desayunos que contribuyeron a romper el hielo citadino de quienes en ese entonces subíamo y fueron un espacio de construcción de entrañables amistades. También fueron el origen de la primera lista de correo de los amigos de la montaña en internet y de la creación del primer blog para compartir las fotografías que allí tomábamos.

Con el tiempo los caminantes fueron aumentando, y así la lista de correo. Empezaron a aparecer nuevas fotografías de la montaña y nuevos temas que llevaron a la creación, el 31 de marzo de 2006, de un nuevo blog, el que hoy tenemos, y que nos ha servido para compartir imágenes e historias comunes. Igualmente, desde entonces, el correo por internet ha sido un eficiente instrumento de convocatoria para nuestras actividades y para la atención de emergencias que no dejan de presentarse.

También a comienzos de 2006 se enferma gravemente una Amiga de la Montaña. Su tratamiento y recuperación se convierten en motivos que nos convocan y unen mucho más. Ante la dificultad que nuestra amiga tenía para subir a la montaña, el blog se convierte en una manera de llevarle la montaña a su casa, y desde la montaña elaboramos un móvil de 1.500 grullas de origami que entre todos plegamos y que fueron la manera como ella nos pudo sentir presentes durante su tratamiento.

En diciembre de 2005, revivimos las vacas de diciembre para los regalos de navidad de los guardabosques. Cada año que pasa los resultados sobrepasan generosamente las expectativas y es así como hoy se han convertido en una de las actividades más importantes del año, permitiéndonos, además de comprar los regalos de las familias de los guardabosques, acompañar y contribuir a la dotación de la escuela Semillas Creativas en Ciudad Bolivar. Esta ha sido una de las actividades más integradoras de los Amigos de la Montaña al permitirnos sentir que podemos sumar esfuerzos para el logro de un propósito común.

En el primer semestre del 2007 se inicia la conformación de grupos de apoyo para estudiantes universitarios indígenas de la comunidad arhuaca que desarrollan sus estudios en Bogotá. En este momento se están acompañando a cuatro estudiantes de diversas universidades de la ciudad.

En octubre de 2008, de común acuerdo con la Empresa de Acueducto, nuevamente hacemos vaca para comprar e instalar una caneca a la entrada de la montaña y facilitar la recolección de la basura del camino y de las bolsitas con excremento de los perros.

En diciembre de 2008, ante la inquietud que generaban entre los Amigos de la Montaña los proyectos del sendero perimetral de los cerros y el de recuperación de quebradas de la localidad de Chapinero, invitamos a los arquitectos líderes de estos proyectos para que nos hicieran una presentación y nos ilustraran sobre sus posibles beneficios o impactos negativos. Asistimos cerca de 50 Amigos de la Montaña.

En el mes de marzo de 2009, una Amiga de la Montaña inicia, con la autorización de la Empresa de Acueducto, el proyecto de educación ambiental “Talleres de Naturaleza” que desde entonces viene convocando a un grupo creciente de interesados en el conocimiento y la valoración de la riqueza natural de la montaña.

También en marzo de 2009, por problemas geológicos en el camino de subida a Monserrate, la administración de la ciudad decide cerrar temporalmente este camino. Este cierre hizo que muchos de los caminantes que por deporte subían diariamente a Monserrate lo estén haciendo ahora por la Quebrada La Vieja, especialmente los sábados, lo que ha generado preocupación entre los Amigos de la Montaña por el impacto que pueda tener en un sendero que no sabemos hasta que punto esté en condiciones de soportarlo.

En Semana Santa de 2009 ocurren dos lamentables atracos. Pero, como no hay mal que por bien no venga, los atracadores nos llevan a organizarnos, a buscar la protección de las autoridades y a la creación de un comité para manejar el tema de la seguridad. El comité conformado inicialmente por unas ocho personas fue concluyendo que más allá de la protección que la policía nos pueda dar, la mejor defensa que tenemos es esa comunidad que hemos construido entre todos y que nos permite cuidarnos unos a otros y desalienta al que quiera venir a hacer males pues siente que en ese espacio de gente tan unida le puede ir mal.

El comité se viene reuniendo todos los martes sin interrupción ocupando un espacio cada vez más amplio de su agenda otros temas como los relacionados con el cuidado de la montaña. Al ser un comité abierto, este se ha venido ampliando y renovando siendo integrado actualmente por diez y seis Amigos de la Montaña.

Desde hace algún tiempo la Empresa de Acueducto viene observando que ciertos puntos de la reserva forestal, como la Quebrada La Vieja, han empezado a tener un uso público diferente, y contrató a la firma de consultoría Inamsilco para que le ayudara a pensar en ese tema. También invitó a los Amigos de la Montaña para que como comunidad usuaria de esos espacios fueramos tenidos en cuenta por el consultor.

Respondimos dos encuestas y elaboramos el documento “Desde la Quebrada La Vieja – Primera parte: La expresión de un sentimiento”, que fue suscrito por cerca de 70 Amigos de la Montaña que asistimos al desayuno del 6 de junio y que le entregamos a Inamsilco con el ánimo de ser anexado al informe final.

A partir de ese desayuno empezamos a pensar en que era importante abrir canales de comunicación directos con la Empresa de Acueducto lo que nos llevo a buscar una reunión con el doctor Alberto Groot, Director de Abastecimiento de la Empresa, a quien expresamos nuestra disposición de sumar esfuerzos para el cuidado de la montaña y le entregamos también la segunda parte del documento: “Por un mejor uso público de los cerros garantizando su cuidado y conservación”, suscrito por cerca de 360 personas.

El Dr. Groot brindó todo el apoyo del Acueducto a nuestra iniciativa y también nos invitó a iniciar un diálogo sobre los problemas de carácter ambiental y social que ocurren en otros sectores de los Cerros Orientales y sus posibles soluciones, para lo cual planteó la reunión de hoy 23 de octubre, invitando a los Amigos de la Montaña, funcionarios del Acueducto, asesores y funcionarios de la Gobernación de Cundinamarca.

Pero tal vez el evento más importante que en estos años ha ocurrido en la montaña es ese encuentro cotidiano cuando nos cruzamos en el camino y nos saludamos y desde nuestras diferencias y afinidades vamos tejiéndonos en esa comunidad a la que hoy sentimos pertenecer.


Amigos de la MontañaBogotá, octubre 23 de 2009

jueves, octubre 08, 2009

Empezando a caminar con el Acueducto


Fotografía de Andrés Gómez.
El pasado 24 de septiembre tuvo lugar la reunión con el doctor Alberto Groot, Director de Suministro de la Empresa de Acueducto de Bogotá, y con el ing. Carlos Bello, de la misma area, reunión en que les hicimos entrega del documento “Desde la Quebrada La Vieja – Primera parte y Segunda parte”, que llevaba la firma de cerca de 360 amigos de la montaña que lo suscribimos.

De acuerdo con el espíritu del documento, el propósito de la visita al Dr. Groot fue el de presentarnos como una comunidad que ama y cuida la montaña, y abrir canales de comunicación con la Empresa de Acueducto, buscando unir esfuerzos en ese propósito común de conservar la montaña y los cerros orientales hacia el futuro.

En representación de los amigos de la montaña asistimos Fanny Santamaría, Ximena Zambrano, Jorge Álvarez y Andrés Plazas.

Los resultados de la reunión fueron muy positivos. No solo nos brindaron todo su apoyo para el proceso que viene ocurriendo en la montaña en relación con nuestro deseo de cuidarla, sino que nos invitaron a sumar ideas y esfuerzos para contribuir como comunidad en la solución de problemas ambientales y sociales que la Empresa de Acueducto se encuentra en su relación con comunidades cercanas a los cerros de la ciudad. Lo que nos propone el Acueducto es un reto importante que busca contribuir a la construcción de una mejor ciudad para todos los habitantes de Bogotá.

El Dr. Groot propuso una segunda reunión para el próximo 23 de Octubre a las 8:30 a.m.. Una mañana de trabajo con varios funcionarios importantes y asesores del Acueducto y doce amigos de la montaña, con el objeto de empezar a conocer más de cerca la realidad de los cerros e iniciar ese necesario diálogo para comenzar a caminar juntos.

Para los amigos de la montaña aceptar ese reto significa establecer un compromiso. Un compromiso de acuerdo con las características particulares de nuestra comunidad y de nuestras posibilidades colectivas e individuales de aportar. Es importante que se dé una reflexión en ese sentido y saber la forma y la dimensión de ese compromiso que podemos asumir.

Puede haber diferentes maneras como cada uno de nosotros puede aportar en este propósito desde su oficio o profesión, de acuerdo con la disponibilidad de tiempo que tenga, o como ciudadano con ideas y propuestas que se hagan a través de internet o en nuestras conversaciones en la montaña. Pienso que la magia estará en encontrar una manera de relacionarnos que nos permita a todos sumar de acuerdo con nuestros deseos y posibilidades personales.

Con el objeto de iniciar esa reflexión, el pasado martes 6 de octubre se llevó a cabo una reunión abierta a todos los Amigos de la Montaña que quisieran asistir en la que les contamos más en detalle lo ocurrido en la reunión con el Dr. Groot, intercambiamos muchas ideas y miradas sobre el camino que estamos comenzando a recorrer, y, de acuerdo con el deseo del Acueducto, conformamos un grupo de 12 personas para empezar a prepararnos para la reunión del 23 de octubre con el Acueducto, que seguramente será un espacio no solo para empezar a compartir las miradas que tanto la Empresa de Acueducto como los Amigos de la Montaña tenemos sobre los cerros de Bogotá, sino que será una oportunidad para empezarnos a conocer.

Desde la Quebrada La Vieja - Segunda Parte


Fotografía de Raquel Castro

Por un mejor uso público de los cerros garantizando su cuidado y conservación.

Como complemento a nuestro documento “Desde la Quebrada La Vieja – Primera parte: La expresión de un sentimiento”, del 6 de junio pasado, que es un texto emotivo que, como su título lo indica, expresa los sentimientos que tenemos hacia nuestra montaña, en este conectamos algunos de sus fragmentos con acciones o con no acciones concretas, que contribuyan a un mejor uso público de la reserva forestal.


“Los amigos de la montaña somos personas que con nuestro caminar, en un dialogo constante y profundo de varios años con la montaña, nos hemos dejado tocar y hemos sido moldeados por ella, y en esa relación ella nos ha enseñado a amarla y a cuidarla. Mientras que durante el día la ciudad nos desnaturaliza, temprano en la mañana la montaña, en su generosidad, nos vuelve a naturalizar. Hoy la concebimos como un lugar sagrado. Hablamos con emoción de ella como si se tratara de una persona amada.” (“Desde la Quebrada La Vieja – Primera parte: La expresión de un sentimiento.” 06-06-09)

Con mucha frecuencia las personas creemos saber qué es lo mejor para las otras personas y especialmente para aquellos a quienes amamos. Cuando nos referimos a la montaña y al repasar el fragmento trascrito en el párrafo anterior, no cabe una interpretación diferente para la palabra “mejor”, que todas aquellas acciones, o no acciones, que sean respetuosas de la naturaleza, que contribuyan a su conservación y a su restauración.

Se necesita por lo tanto que haya una comunidad que ame y respete la naturaleza, y ese amor y ese respeto pasan necesariamente por un contacto y un conocimiento de ésta. Sin embargo, si pensamos que el vecindario de la montaña está constituido por una ciudad de siete millones de habitantes, es razonable pensar que tal encuentro no puede darse de cualquier manera:

- Debe existir como requisito indispensable y previo a cualquier acción, un estudio de capacidad de carga de la montaña para saber qué tantos visitantes puede soportar, qué actividades contribuyen a su cuidado y conservación, y además son respetuosas de ella, y cuáles ponen en riesgo su estabilidad.

- Debemos generar condiciones para que los ciudadanos, especialmente niños y jóvenes, tengan la oportunidad de dejarse tocar y moldear por la montaña y puedan llegar así a conocerla, respetarla y amarla. En ese sentido se deben continuar llevando a cabo, de una manera gradual, actividades de senderismo con los niños de los colegios de la ciudad, y al mismo tiempo deben habilitarse otros de los senderos existentes de acceso a los cerros, que ayuden a que el impacto no se concentre en unos pocos puntos, como ocurre actualmente.

- Debe también haber una gradualidad en la apropiación que los ciudadanos hagamos de los cerros: el habitante citadino que ignora la fragilidad de la montaña, por desconocimiento, corre el riesgo de depredarla al relacionarse con ella, por lo que deben establecerse unas condiciones mínimas de respeto y cuidado hacia la montaña para quienes quieran acercarse a ella, dándolas a conocer previamente, ya que se necesita tiempo para poder ser moldeado y educado por la montaña.


Reconociendo la conveniencia y necesidad de elaborar estudios de capacidad de carga y de impacto ambiental científicamente ejecutados y, teniendo en consideración esa gradualidad que debe haber en la apropiación que los ciudadanos hagamos de los cerros, y creyendo que la naturaleza moldea a aquellos que se dejan tocar por ella, pensamos que actividades como el senderismo y la educación ambiental se vuelven fundamentales en la creación de esas oportunidades para entrar en contacto con la montaña, y al mismo tiempo, en nuestro criterio, actividades como el camping o el bicicrós o las peregrinaciónes, colocan en riesgo su equilibrio.

Estamos seguros que esa progresiva apropiación que los ciudadanos hagamos de la montaña y de los cerros en general, debe ir acompañada de una serie de procesos cívicos orientados a su protección y cuidado, como la formación de guardabosques o guardianes voluntarios que sean orientadores de quienes visiten los cerros y a su vez, vigilantes de las actividades que no se deberían hacer en ellos.

Aunque es muy importante la determinación de lo que se puede o no se puede hacer en la montaña, más importante es definir la forma cómo se deben llevar a cabo las actividades que se escojan. La montaña no necesita visitantes ni turistas ni deportistas. Lo que necesita la montaña es encontrarse con interlocutores que quieran dialogar con ella.


Fotografía de Raquel Castro.

“Sin tener que pensar en adaptarla a nuestros miedos y necesidades creemos que se pueden crear las condiciones para que la montaña en particular, y los cerros orientales en toda su extensión puedan convertirse en un maravilloso espacio, que además de verlo como una reserva natural, lo veamos como una reserva para construir comunidad y construir ciudad.” (“Desde la Quebrada La Vieja – Primera parte: La expresión de un sentimiento.” 06-06-09)

En general, los habitantes de Bogotá tenemos la percepción de que los cerros son la frontera de la ciudad, un lugar externo a ella y no una de sus partes, un telón de fondo que la enmarca. Son percibidos como un lugar inseguro en donde atracan, pues no están incluidos dentro del perímetro de la ciudad donde la policía ejerce sus obligaciones. Para familias de muy escasos recursos económicos en ocasiones son un espacio en el que pueden de pronto encontrar un rincón donde construir un techo que los albergue, y urbanizadores y constructores de vivienda los ven como lucrosos y tentadores balcones dónde colgar edificios de apartamentos con “bella” vista sobre la ciudad.

Así como hay ciudades con río y ciudades con mar, nuestra ciudad es una ciudad con cerros, pero somos una ciudad que da la espalda a sus cerros, y no mira hacia ellos como un lugar que puede ser vivido. No los percibimos como un espacio que contribuya a la construcción de mejores seres humanos con una mejor calidad de vida para todos sus habitantes. La ciudad no sabe todavía lo que tiene en sus cerros, no los valora, y no encuentra como relacionarse con ellos.

La pregunta entonces sería ¿cómo hacer para que la ciudad mire con sabiduría hacia sus cerros, construyendo un nuevo y distinto vinculo con ellos, no resignándose simplemente a cuidarlos y conservarlos para minimizar su deterioro sino para que cada vez estén mejor, y cumplan una función en la construcción de comunidad y en la construcción de ciudad?

Estamos hablando de emprender acciones para que gradualmente los cerros se conviertan en una gran aula educativa que contribuya a la transformación de los ciudadanos para que la cuiden, la enriquezcan y sean cada vez mejores ciudadanos. Se trata de una construcción de otros valores, en una comunidad que ha aprendido el lenguaje de la montaña.

Amigos de la Montaña
Bogotá, agosto 31 de 2009.