La montaña será más segura para todos si NO subimos con elementos de valor como celulares, cámaras, relojes, joyas y ipods. Nada de esto se necesita para disfrutar lo que generosamente ella nos regala. La seguridad la construimos entre todos. Estrategia de seguridad.

miércoles, junio 25, 2014

CAMINANDO HACIA EL USO PÚBLICO DE LOS CERROS ORIENTALES - PROGRAMA SU MADRE NATURALEZA, CANAL CAPITAL

El pasado viernes 20 de junio el programa Su Madre Naturaleza de Canal Capital presento tres experiencias de apropiación y cuidado de los Cerros Orientales de Bogotá: La experiencia de apropiación por parte de los caminantes de los senderos de las quebradas La Vieja y Las Delicias, en los cerros de Chapinero; la recuperación para los caminantes del Pico del Águila en el Parque Nacional, en la localidad de Santa Fe; y el proceso de recuperación ecológica de la Quebrada La Vieja por parte de la Asociación de vecinos de la quebrada La Vieja AQUAVIEJA, también en Chapinero.

Estas experiencias de apropiación y cuidado permiten hoy a Bogotá soñar con la recuperación de sus cerca de 190 quebradas y con la posibilidad real de convertir a los Cerros Orientales en el más importante espacio público verde de la ciudad mejorando la calidad de vida de todos sus habitantes.

miércoles, abril 30, 2014

EN EL CERRO DEL ÁGUILA, UN TORPE REMEDIO PEOR QUE LA ENFERMEDAD - DENUNCIA

Los Amigos de la Montaña pertenecientes a la comunidad de caminantes del Cerro del Águila, desde hace aproximadamente dos meses venían alertando a la ciudad y a sus autoridades sobre el posible impacto que 170.000 peregrinos que en los días de Semana Santa suben a Monserrate y bajan por el Cerro del Águila podrían generar en la montaña.

A través del portal AGENDA BOGOTÁ, esa comunidad y el Concejal Roberto Sáenz denuncian como, con la adecuación realizada por la administración distrital, el remedio resultó peor que la enfermedad:



Visita al Sendero Pico del Águila después
de la Semana Santa 2014, Cerro de Monserrate.

En la pasada semana santa, alrededor de 170 mil peregrinos visitaron el Cerro de Monserrate. Como medida de contingencia la administración distrital realizó la adecuación del sendero alterno conocido como Pico del Águila.

Las autoridades realizaron un manejo adecuado del público evitando los daños inminentes sobre los que se había alertado oportunamente. Sin embargo, la ausencia de un criterio técnico adecuado para las intervenciones hechas al sendero, resultaron en una afectación grave al ecosistema.

Estas intervenciones, además ponen en riesgo la integridad de quienes caminan por estos senderos.

Los caminantes proponen la construcción colectiva del Plan de Uso Público de los Cerros Orientales.


viernes, abril 11, 2014

MUCHAS GRACIAS

Los ciudadanos que hemos sido parte de los procesos de apropiación de las quebradas y de los Cerros Orientales de la ciudad hoy comprendemos que estos procesos no han sido asuntos puramente ambientales, sino también profundamente sociales y culturales. Y que ha habido colombianos valientes y visionarios que con sus actuaciones nos permiten hoy ver con esperanza el futuro de  nuestra ciudad.

Julio Carrizosa Umaña, decano del ambientalismo en Colombia y uno de los principales responsables de que en el año de 1976 se declarara la Reserva Forestal de los Cerros Orientales de Bogotá, el pasado 3 de abril escribe en el periódico El Espectador la columna titulada “El ambiente bogotano”. Con su publicación en nuestro blog los Amigos de la Montaña le queremos hacer un reconocimiento y expresar nuestra gratitud:



El ambiente bogotano

A pesar de todo hay cosas que mejoran en el ambiente bogotano: los habitantes de San Cristóbal le ruegan al Distrito que cumpla con sus planes de rehabilitación del Río Fucha; los empresarios empiezan a hablar en serio de utilizar las vías férreas para trenes urbanos, la Universidad de los Andes logra acuerdos con sus vecinos de Las Aguas para realizar una verdadera rehabilitación urbana de la cuenca alta del San Francisco, nadar en el río Bogotá y contemplar el Tequendama se convierten en objetivos nacionales gracias al Consejo de Estado. El Jardín Botánico florece y allí los docentes del Distrito alternan con los científicos ambientales, los caballos que halaban las zorras ahora pastan en la sabana, los recicladores se agrupan en microempresas, los míseros no pagan el agua, los enfermos pobres reciben al médico en sus albergues. Hay indicios de que Bogotá empieza a humanizarse.

Pero esa humanización de la capital no se logrará sino hasta que cese el odio, el odio que tuvo su clímax en ese aciago día de abril y que después se desparramó por todo el país conduciéndonos a la situación actual. El odio que vemos en las palabras, en los gestos y en las posiciones de quienes quieren que el país continúe segregado, sectorizado, estratificado, simplificado, dividido hasta en los detalles más ínfimos para evitar que se terminen sus posiciones ventajosas, para disminuir la posibilidad de que la unión de las razas, las clases y las imaginaciones disminuya el poder logrado mafiosamente.

Los avances logrados pueden ser considerados como demasiado pequeños para regocijarse si no se considera que detrás de ellos hay un proceso de modificación de ideas y de conceptos. El principal, destruir las murallas invisibles que dividen a los bogotanos, fortalecer la posibilidad de que todos nos consideremos ciudadanos y compatriotas. El segundo, recuperar para el centro de la ciudad el papel de ágora en la cual, integrados socialmente, logremos convivir y crear. Allí, en las laderas de Monserrate y Guadalupe, es posible que, uniéndonos sin odiarnos, la ciudad compacta sea también la ciudad de la reconciliación en el postconflicto.

Si no aprovechamos esta oportunidad, si volvemos a las viejas rencillas, si el norte continúa huyendo de la realidad, y si nuevamente ascendemos en la escala del odio, la ciudad perderá su liderazgo de paz y concordia y es posible que se convierta en un lastre que haría imposible la recuperación de la Nación.

lunes, marzo 31, 2014

JOYAS DE LOS CERROS ORIENTALES Y EL PÁRAMO DE SUMAPAZ


El periódico El Tiempo en su edición de hoy lunes 31 de marzo publica el hermoso especial gráfico Joyas Ambientales Desconocidas de Bogotá en el que se destacan El Páramo del Verjón Alto, Las Moyas, el sendero de El Delirio, y el Parque Entre Nubes, todos ellos en los Cerros Orientales de Bogotá, y las Lagunas de Bocagrande en el Páramo de Sumapaz.

Lo pueden recorrer en ESTE ENLACE.



jueves, febrero 20, 2014

LOS DOLIENTES DE LOS CERROS

El periódico El Tiempo en su editorial de hoy 19 de Febrero del 2014, dando continuidad al especial del domingo pasado LA RECONQUISTA DE LOS CERROS ORIENTALES, se refiere al proceso de apropiación que venimos desarrollando los ciudadanos, las comunidades y las instituciones como la única manera de salvar ese vital espacio de nuestra ciudad:


Es con el concurso de la gente y con el apoyo de las autoridades como podemos salvar los cerros de Bogotá.

Desde la fundación de Bogotá –y mucho antes–, los cerros que bordean el oriente de la capital han sido el ícono más visible de la región para propios y extraños. No hay quien deje de admirarse ante la belleza de sus picos, su vegetación y el centenar de riachuelos y quebradas que de ellos brotan. Los cerros no son solo el pulmón verde de los bogotanos, sino el ropaje de hermosos amaneceres y atardeceres de una Bogotá siempre convulsionada.

Y aun así, buena parte de la historia de la ciudad ha vivido de espaldas a ellos. La urbanización indiscriminada, las invasiones sin control, la tala, la explotación de sus recursos y la inseguridad convirtieron a los cerros no en un patrimonio, sino en un lucrativo negocio y en un peligro para sus esporádicos visitantes.

Por tanto, resulta más que refrescante y alentador confirmar que hoy los cerros tutelares de Bogotá, los que les dieron vida a Monserrate y Guadalupe, los mismos que atraviesan cuatro grandes localidades y surcan la ciudad de sur a norte a lo largo de 14.000 hectáreas, tienen dolientes. Y son los mismos ciudadanos, quijotes de una empresa nada fácil en procura de que cada vez sean más los amigos de semejante joya.

Grupos de caminantes, ambientalistas, fundaciones, asociaciones de vecinos o simples defensores de las montañas han tejido una red que promueve visitas a los senderos, a los caminos indígenas, a las cuevas, las cascadas y a toda una reserva natural que envidiaría cualquier ciudad del mundo.

Es con el concurso de la gente y con el apoyo de las autoridades como podemos salvar los cerros de Bogotá. Entre las prioridades ambientales de la capital, ellos deberían ocupar el primer lugar. De este modo, es indispensable que, como lo destacó este diario recientemente, sean reconocidos más senderos naturales que permitan la apropiación responsable de este patrimonio, y más ahora que el Consejo de Estado fijó los límites a su reserva natural.

A la distancia, lastimosamente, es cada vez más difícil apreciar la belleza de estas montañas. Pero acercarse, adentrarse en ellas y disfrutarlas sí es posible si se hace con responsabilidad y con todas las garantías de seguridad.


miércoles, febrero 19, 2014

EL REGRESO DE LA PAVA DE MONTE





Pava andina, oculta entre el bosque - Camilo Orjuela, 2011

El Amigo de la Montaña y naturalista Mateo Hernández, en su blog Biodiversidad y Conservación, nos da la gran noticia del regreso a los Cerros Orientales, gracias a la recuperación gradual de la vegetación nativa, de esta hermosa ave que cada vez vemos con más frecuencia en nuestros recorridos por la montaña.

Encuentran el artículo completo en ESTE ENLACE.

En la siguiente grabación, hecha por el biólogo norteamericano Duglass Knapp con el apoyo de Mateo en la Quebrada La Vieja, pueden escuchar su canto y así identificarla el día que se la lleguen a encontrar: